jueves, 29 de junio de 2017

La rentabilidad de la inversión en el largo plazo: el caso de EE.UU., 1975-2017


En esta entrada del Blog se compara la rentabilidad nominal a largo plazo (horizonte de 42 años de la inversión) de tres activos alternativos: vivienda, acciones y oro. En este caso, nuestros ahorros se invertirán en dos activos de EE.UU. y en un activo internacional. 

En concreto, en el gráfico adjunto (hacer clic para verlo más grande) se muestra la evolución de los índices de precios representativos de tres activos seleccionados para el periodo enero de 1975-junio de 2017:

- Wilshire US Real Estate Investment Trust Total Market Index (Wilshire US REIT): Es un Fondo de Inversión en Bienes Raíces (inmobiliario) de EE.UU. y es un subconjunto del índice Wilshire US Real Estate Securities IndexSM (Wilshire US RESI). Es muy útil para aproximar la inversión inmobiliaria directa al excluir los activos cuyo valor no siempre están vinculados al valor de los bienes raíces subyacentes. Este índice recoge la reinversión de los dividendos de esta cartera.

Wilshire 5000 Total Market Index: Es el indicador más aceptado para medir la evolución del mercado de renta variable de los EE.UU. y registra el rendimiento de todos los valores de renta variable incluidos en el índice (3818 valores desde el 30 de julio de 2014). Este índice recoge la reinversión de los dividendos en esta cartera.

- Gold Fixing Price London Bullion Market: Es el principal indicador internacional de la evolución del precio del oro. El precio se fija cada día a las 15 horas de Londres.


De las cifras del gráfico se deduce que en el largo plazo la rentabilidad nominal de la vivienda y de las acciones son bastante similares y muy superiores a la inversión en oro.

lunes, 26 de junio de 2017

La tasa de desempleo en las regiones de la Unión Europea en 2016


La oficina europea de estadística Eurostat ha publicado recientemente las cifras de la tasa de desempleo (porcentaje de parados sobre la población activa) de las regiones de la Unión Europea. Las cifras no son homogéneas entre las regiones, ya que varían de un mínimo de tasa de desempleo del 2,1% a una tasa máxima del 31,2%. En el gráfico adjunto se muestran las cifras de la tasa de desempleo de la regiones por rangos.


Con más detalle, las tasas de desempleo más bajas se registran en Niederbayern-Baja Baviera (2,1%) en Alemania y Praga (2,2%) en la República Checa, seguidas por las regiones alemanas de Oberbayern-Alta Baviera (2,4%), Mittelfranken y Unterfranken (ambas con un 2,5%) y Tübingen (2,6%).

En el lado opuesto, las regiones con la mayor tasa de desempleo son Dytiki Makedonia-Macedonia Occidental (31,3%) en Grecia, la Ciudad Autónoma de Melilla (30,8%) en España, Dytiki Ellada (29,8%) en Grecia, Andalucía (28.9%) y Extremadura (27.5%) en España, y Mayotte (27,1%) en los departamentos de ultramar de Francia.

De las 275 regiones de la Unión Europea, 60 tienen una tasa de desempleo igual o menor al 4,3%, la mitad de la media de la Unión Europea (8,6%). En estas regiones privilegiadas se incluyen 24 regiones de Alemania, 18 del Reino Unido, 6 de la República Checa, 3 de Hungría y Austria, 2 de Bélgica y Rumania y una de Italia y Holanda. Por el contrario, 32 regiones han registrado una tasa de desempleo de al menos el 17,2%, el doble de la media de la Unión Europea. En este grupo se encuentran 12 de las 13 regiones de Grecia, 10 de España y 5 de Italia y Francia (todos los departamentos de ultramar).

En el siguiente cuadro se muestran las regiones europeas con las cifras de las tasas de desempleo juvenil (población entre 15 y 24 años) más bajas y más altas. La media de la Unión Europea se sitúo a finales de 2016 en el 18,6%.


Las menores tasas de desempleo juvenil se registraron en regiones de Alemania, en particular en Schwaben (4,3%), Oberbayern-Alta Baviera y Tübingen (ambas con el 4,6%), Weser-Ems (5,6%) y Freiburg (6,0%), mientras que las mayores tasas de desempleo juvenil se registraron en la Ciudad Autónoma de Melilla (69,1%) y la Ciudad Autónoma de Ceuta (63,3%), ambas en España. En más de las tres cuartas partes de las regiones de la Unión Europea, la tasa de desempleo juvenil era al menos el doble de la del desempleo total.



jueves, 4 de mayo de 2017

Tipos de interés reales y expectativas de inflación en EE.UU., 2003-2017

En los últimos años, la emisión de bonos indiciados a la inflación (o protegidos contra la inflación) ha experimentado un fuerte crecimiento en los principales mercados de deuda pública. Los bonos indiciados más conocidos son los emitidos por el Tesoro de los EE.UU. Se trata de los bonos de deuda pública conocidos como Treasury Inflation-Protected Securities (TIPS)

La característica principal de los bonos indiciados es que su rendimiento se encuentra protegido ante la inflación futura, ya que se compensa al comprador tanto en los cupones como en el capital invertido (al vencimiento) por la pérdida de poder adquisitivo ocasionada por la inflación. De este modo, mientras en los bonos de deuda pública "convencionales" su rentabilidad vendría determinada por el tipo de interés nominal en los bonos indiciados a la inflación la rentabilidad vendría determinada por los tipos de interés reales.

En la literatura económica se ha sugerido desde mediados de la década de los noventa el uso de los bonos indiciados para medir el tipo de interés real y las expectativas de inflación de los mercados financieros. Dicha descomposición tiene como justificación teórica la conocida ecuación de Fisher, la cual determina que el rendimiento nominal de un bono se puede aproximar por la suma del tipo de interés real requerido y la tasa de inflación esperada como promedio durante el periodo de vida del título hasta el vencimiento: R= rπe. [1] Por ello, los bonos indiciados son uno de los instrumentos (junto a las encuestas de expectativas macroeconómicas) que utilizan los bancos centrales para el seguimiento de las expectativas de inflación a largo plazo dentro de su estrategia global de política monetaria.

En el primer gráfico se muestra la senda temporal de la rentabilidad nominal de los bonos de deuda pública "convencionales" a 5 años (5-Year Treasury Constant Maturity Rate) y la rentabilidad de los TIPS equivalentes a 5 años (5-Year Treasury Inflation-Indexed Security) que aproxima al tipo de interés real. En el segundo gráfico se ha calculado el diferencial  o spread entre el bono convencional y el TIPS (5-Year Breakeven Inflation Rate) que aproxima la inflación esperada en los próximos 5 años.



Los tipos de interés negativos son imposibles en los bonos de deuda pública convencionales, porque ello implicaría que el inversor recupera menos dinero del que ha invertido. Sería más lógico dejar el dinero en la cuenta corriente sin remuneración alguna. Sin embargo, sí son posibles tipos de interés negativos en los bonos indiciados con la inflación, ya que en este caso la remuneración no es el tipo de interés nominal (R) sino el tipo de interés real ( re).

Es en en este contexto donde ha surgido otra anomalía monetaria derivada de la crisis financiera internacional de 2007-2008. Por primera vez desde el inicio de la emisión de bonos indiciados contra la inflación a 5 años (enero de 2003) la rentabilidad de estos bonos se situaron por debajo de cero en septiembre de 2010. Desde esa fecha, los tipos de interés de los TIPS a 5 años han cotizado con tipos de interés negativos en numerosas ocasiones, alcanzando el mínimo en septiembre de 2012.

Con más detalle, en septiembre del 2012, los bonos de deuda pública convencionales a 5 años cotizaban con una rentabilidad del 0,67% (R), mientras que la rentabilidad de los bonos equivalentes TIPS a 5 años cotizaban con una rentabilidad del -1,47% (re). Está rentabilidad negativa supone que los inversores que adquieren estos activos demandan una rentabilidad "segura" (se "conforman" con una rentabilidad) de 1,47 puntos porcentuales por debajo de la tasa de inflación media esperada hasta el vencimiento del TIPS. En definitiva, si se cumple el Efecto Fisher, los mercados estarían anticipando que la tasa de inflación americana se iba a situar en los siguientes 5 años en una media de al menos el 2,14%  (πe ).

Los últimos datos disponibles correspondientes finales mayo de 2017 muestran que los bonos de deuda pública convencionales a 5 años tenían una rentabilidad del 1,82% (R), mientras que la rentabilidad de los bonos equivalentes TIPS a 5 años era del +0,08% ( re). En definitiva, si se cumple el Efecto Fisher, los mercados estarían anticipando en este caso que la tasa de inflación americana se podría situar en los próximos 5 años en una media de al menos el 1,74% ( πe ). En este caso, los inversores que adquieren estos activos demandan una rentabilidad "segura" con rentabilidad cero hasta el vencimiento del TIPS.

Por último, destacar los cambios estructurales registrado en el comportamiento paralelo del diferencial o spread (5-Year Breakeven Inflation Rate).

Por un lado, desde julio de 2008 y hasta el 16 de enero de 2009, el diferencial fue cayendo hasta pasar a niveles negativos. En este periodo, los inversores esperaban que la tasa de inflación sería negativa en los próximos cinco años, es decir, estaban anticipando la posibilidad de un periodo de deflación o caída generalizada de los niveles de precios en la economía americana.

Por otro lado, la introducción entre finales del 2008 y el primer trimestre de 2009 del primer programa QE-1 de compra masiva de bonos de deuda pública (y otros activos) por parte de la Reserva Federal provocó el cambio de tendencia del diferencial. Desde entonces -y sobre todo desde el anuncio de la introducción del nuevo programa QE-2- se ha registrado un cambio de expectativas en la tasa de inflación futura. En consecuencia, las posibilidades de deflación se alejaron y el diferencial se volvió positivo como consecuencia del temor de un repunte de la tasa de inflación futura. En esta situación nos encontramos en la actualidad.
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[1] Sobre el significado económico de la ecuación fisher, véase el artículo Bajo-Rubio, O., Díaz-Roldán, C. y Esteve, V. (2010): "Testing the Fisher effect in the presence of structural change: A case study of the UK, 1966-2007", Economic Issues, Vol. 15, Part 2, 1-16.

martes, 28 de marzo de 2017

La ley de Engel en EE.UU.: la caída del gasto en alimentación y bebidas en proporción al PIB, 1947-2016


La ley de Engel es una observación empírica, realizada por primera vez en 1857 por el estadístico alemán Ernst Engel, que observó que, con un conjunto dado de gustos y preferencias de los consumidores, si aumentaban la rentas de los hogares, la proporción de la renta gastada en alimentos disminuía. O lo que es los mismo, la elasticidad-renta de la demanda de alimentos es inferior a 1. La ley de Engel no implica que el gasto en alimentos se mantenga sin cambios a medida que aumenta la renta, sino que sugiere que los hogares aumentan sus gastos en alimentos, en proporción, menos de lo que aumentan sus rentas.

La elasticidad-renta de la demanda se define como la variación de la cantidad demandada de un bien o servicio ante una variación en la renta del consumidor, sin que se produzcan cambios en los precios ni en otras variables. O lo que es lo mismo, la elasticidad-renta de la demanda mide el cambio porcentual en la demanda de un bien asociado a un cambio del 1% en la renta del consumidor. En función de la elasticidad-renta de la demanda podemos clasificar los bienes y servicios en normales e inferiores.

Por un lado, los bienes y servicios normales poseen una elasticidad-renta de la demanda positiva, lo que supone que un aumento o disminución de la renta conlleva un aumento o disminución proporcional de la demanda del bien o servicio. A su vez los bienes y servicios normales se clasifican en bienes y servicios de primera necesidad (o necesarios) y de lujo.

En primer lugar, la demanda de los bienes y servicios de primera necesidad, cuya elasticidad-renta es inferior a 1, responde de manera moderada a cambios en la renta del consumidor. Los bienes y servicios de primera necesidad se siguen demandando aunque disminuya la renta del consumidor, es decir, tienen una elasticidad-renta es baja. Esto se debe a que el consumidor adquiere la cantidad que necesita de estos bienes y servicios sin que importe mucho que su renta suba o baje. Ejemplos de estos bienes y servicios de primera necesidad son la alimentación, la ropa, los zapatos, la electricidad y las bebidas, entre otros.

En segundo lugar, los bienes superiores o de lujo, cuya elasticidad-renta es superior a 1, responde de manera más acentuada a cambios en la renta del consumidor, es decir, suelen tener una elevada elasticidad-renta. Ejemplos de estos bienes y servicios superiores o de lujo son  los productos de ocio, los viajes de vacaciones, los restaurantes de lujo, los barcos deportivos, coches y motos de gama alta y las actividades deportivas, artísticas y los espectáculos, entre otros.

Por otro lado, los bienes y servicios  inferiores tienen una elasticidad-renta de la demanda negativa. En este caso, en un bien o servicio inferior un aumento de la renta origina una disminución de la demanda del bien o servicio. O viceversa, los bienes y servicios inferiores son aquellos que cuando disminuye la renta aumenta su demanda. Un ejemplo de bien inferior es la comida rápida o el billete de autobús. En última instancia, si una persona tiene un aumento en la renta, compra menos comida rápida o utiliza menos el autobús.

En el gráfico adjunto presentamos la ratio de los gastos de los hogares de EE.UU. en alimentos y bebidas (en % del PIB) para el periodo 19476-2016.


Esta relación está prácticamente en continuo descenso, con la excepción de los períodos de recesión (señalados con las barras verticales grises) cuando las rentas de los hogares caen más de lo habitual en los ciclos de mayor desempleo o de reducción significativa de las horas trabajadas. ¡La Ley de Engel sigue viva desde 1857!

martes, 21 de marzo de 2017

La dependencia de las industrias manufactureras (y de los Estados) de EE.UU. de las importaciones de bienes intermedios del resto del mundo


El Presidente Trump ha iniciado una nueva política comercial proteccionista basada en dos ejes: (1) la no firma de nuevos Tratados de Libre Comercio y la salida o renegociación de los existentes; (2) y la posible imposición de aranceles y de otras barreras no arancelarias a las importaciones de bienes del resto del mundo. El objetivo es recuperar el empleo perdido durante décadas en la industria manufacturera norteamericana. Pero está política comercial puede tener efectos negativos para algunas industrias manufactureras y para algunos Estados de EE.UU. [1]

En el primer gráfico se muestra la evolución de la participación del empleo no agrícola del sector manufacturero en el total del empleo no agrícola de la economía de EE.UU. desde enero de 1950 hasta febrero de 2017. Las cifras certifican que la caída de la participación del empleo manufacturero es un proceso que se inició en los años 50 del siglo XX y desde entonces no cambiado la tendencia. Esta ratio ha descendido desde el 30,2% en enero de 1950 hasta el 8,5% de febrero de 2017.


El empleo tradicional en una fabrica ya no es el trabajo típico en la actualidad de un estadounidense. El sector industrial manufacturero que proporcionaba tres de cada diez puestos de trabajo no agrícolas en el inicio de la década de 1950 y uno de cada cuatro puestos de trabajo no agrícolas en el inicio de la década de 1970, hoy ofrece menos de uno de cada once ocupaciones no agrícolas. Proporcionalmente, EE.UU. ha perdido casi dos tercios del empleo manufacturero en relación al empleo total desde 1971.

Los efectos negativos sobre las industrias manufactureras de las medidas propuestas por la nueva Administración de EE.UU. provienen de la fuerte dependencia de bienes intermedios que podría llevar al encarecimiento de los bienes finales e incluso provocar problemas de abastecimiento a corto plazo de las cadenas de suministro.

En el siguiente gráfico se presenta para el año 2014 la participación de los bienes intermedios y de las materias primas importadas del resto del mundo en el VAB total de las diferentes industrias manufactureras de los EE.UU. Las cifras muestran la fuerte dependencia del exterior del conjunto de la industria (20,3%) y de algunas de las más relevantes ramas industriales manufactureras. Se sitúan por encima de la media nacional, el sector del petróleo y carbón (43,5%), otros equipos de transporte (25,8%), ordenadores y electrónica (24,5%), vehículos de motor y piezas (23,2%), maquinaria (21,5%) y equipos electrónicos (20,9%).



La dependencia de las importaciones de cada rama industrial manufacturera no afecta por igual a todos los Estados de EE.UU., ya que la estructura industrial no es homogénea. Los Estados que están más afectados son aquellos que tienen una mayor concentración en su estructura industrial de las ramas manufactureras con cuotas de importaciones de bienes intermedios y de materias primas más altas. En el siguiente gráfico se puede observar como los Estados más dependientes son Louisiana, Wyoming, Montana, Hawaii, Texas, New Mexico, Alaska, Oklahoma, Kansas, Washington, Ohio, Utah, Illinois, Minnesota y Michigan, entre otros.


El discurso de Trump podría ser también válido para la industria manufacturera alemana que ha seguido la misma tendencia de EE.UU. desde 1970, y no por ello el Gobierno alemán pide más proteccionismo comercial. El siguiente gráfico muestra la evolución de la participación del empleo del sector manufacturero en el total del empleo de la economía alemana de 1970 a 2015.


Las cifras confirman también que la caída de la participación del empleo manufacturero alemán es un proceso que se ha agudizado desde los años 70 del siglo XX y desde entonces tampoco ha cambiado la tendencia. Esta ratio ha descendido desde el 39,5% en 1970 hasta el 18,9% a finales de 2015.

El sector industrial manufacturero alemán proporcionaba cuatro de cada diez puestos de trabajo en el inicio de la década de 1970 y hoy ofrece menos de dos de cada diez ocupaciones. Proporcionalmente, Alemania ha perdido más de la mitad del empleo manufacturero en relación al empleo total desde 1970 (frente a los dos tercios de pérdida del empleo manufacturero norteamericano), pero a diferencia de EE.UU. la industria manufacturera alemana ha invertido más recursos relativos en innovación, ingeniería, diseño y en potenciar la formación profesional ligadas a las empresas.

El Gobierno de EE.UU. debería imitar a la industria manufacturera alemana e incentivar la innovación, la ingeniería, el diseño y la cualificación de la mano de obra, y dejar de lado el neoproteccionismo comercial.
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[1] Al contrario, la liberalización del comercio global y la importación de bienes intermedios y de materias primas más baratos mejora la competitividad de las empresas y aumenta las exportaciones de los países. Al respecto véase el estudio, ECB (2017): "The impact of global value chain participation on current account balances - a global perspective", Economic Bulletin, issue 2, March, European Central Bank.



lunes, 30 de enero de 2017

La nueva política comercial de los EE.UU. y el futuro de los Acuerdos de Libre Comercio


El nuevo presidente de EE.UU., Donald Trump, ha empezado a poner en marcha una nueva política comercial basada en el proteccionismo y la no participación de su país en los Acuerdos de Libre Comercio (ALC) en vigor o en fase de negociación. Veamos la situación actual de estos ALC.

a) TPP: Trans-Pacific Partnership; ATCE: Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica

En el TPP participan 12 países de la cuenca del Pacífico incluyendo a EE.UU. pero excluyendo a China (véase mapa adjunto). El TPP ya ha sido firmado, pero está pendiente de ratificación de los países miembros. El Presidente Trump firmó la orden ejecutiva el pasado 23 de enero para iniciar el proceso legal de salida de este ALC.

Fuente: Reuters


b) FTAAP: Free Trade Area of the Asia-Pacific; ALCAP: Área de Libre Comercio de Asia y el Pacífico

El FTAAP es un ALC promovido por el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) creado en 1989 para promover el libre comercio en esta región. En las negociaciones del FTAAP participan 21 países, incluido EE.UU. (véase mapa adjunto).  Las negociaciones van muy retrasadas. El Presidente Trump ya ha anunciado que los EE.UU. no participará en el FTAAP.

Fuente: Reuters


c) NAFTA: North American Free Trade Agreement; TLCAN: Tratado de Libre Comercio de America del Norte

El NAFTA es un ALC vigente desde 1984 en el que participa los EE.UU. junto a Canadá y México. El pasado 23 de enero el Presidente Trump firmó una orden ejecutiva para renegociar el NAFTA. Canadá da por muerto a este ALC, mientras que México ha anunciado que tratará de minimizar los costes para su economía en las renegociaciones con EE.UU.

d) TTIP: Transatlantic Trade and Investment Partnership; ATCI: Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión

El TTIP es un ALC entre EE.UU. y la Unión Europea (UE) que ya ha sido negociado pero está pendiente de ratificar. Los EE.UU. y la UE suman cerca del 60% del PIB mundial, un tercio del comercio internacional de bienes y servicios y forman un mercado de 800 millones de consumidores.

En 2014, la UE mantuvo su posición como mayor socio comercial de los EE. UU. en materia de comercio de mercancías, por delante de Canadá y de China. Los EE. UU. fueron el principal destino de las exportaciones de la UE en 2014, absorbiendo el 18,3 % de las exportaciones totales de bienes de la UE (en comparación con el 9,7 % correspondiente a China). Los EE. UU. ocuparon el segundo puesto entre los socios de importación de la UE, y aun así suministraron el 12,2 % de los bienes importados por la UE. En este aspecto, los EE. UU. se quedaron por detrás de China, que suministró el 17,9 %, pero superaron a Rusia, que suministró el 10,8 % de las importaciones totales de la UE. En 2014, la UE registró un superávit del comercio de mercancías de 104.900 millones de euros con los EE. UU.

Las exportaciones de servicios de la UE a los EE. UU aumentaron entre 2012 y 2014, al igual que las importaciones a la UE de servicios de los EE. UU. En 2014, la UE registró un superávit del comercio de servicios de 11.600 millones de euros con los EE. UU.

El TTIP hubiera llevado a la mayor zona de libre comercio del mundo pero el Presidente Trump ha anunciado que los EE.UU. no ratificará este TLC en su actual redacción.

e) RCEP: Regional Comprehensive Economic Partnership; AEIR: Asociación Económica Integral Regional

El RCEP es una ALC que se está negociando entre 16 países de Asia y el Pacífico (no está EE.UU.) y que está liderado por China (véase mapa adjunto). El RCEP toma un nuevo impulso para la promoción del libre comercio en la región, una vez que EE.UU. ha decidido no participar en el TPP y en el FTAAP.

Fuente: Reuters

En conclusión, es muy probable que los acuerdos comerciales bilaterales se van a imponer a los multilaterales con la nueva Presidencia de Donald Trump. Malos tiempos para el libre comercio mundial.

lunes, 9 de enero de 2017

La concentración de la renta y la riqueza en los EE.UU., 1913-2015


La desigualdad en el reparto de la renta y de la riqueza ha crecido en EE.UU. desde los años 80 del siglo XX hasta la actualidad. En los dos siguientes gráficos se muestra que entre los años 20 y los 70 se registró una caída de la participación de los hogares un 1% más ricos (y también de los hogares un 0,5% más ricos) en la renta (primer gráfico) y la riqueza (segundo gráfico) de los EE.UU. [1]

Por el contrario, desde los años 80 se produce un aumento de la participación de los hogares un 1% más ricos (y también de los hogares un 0,5% más ricos) en la renta y la riqueza. Y este fenómeno de mayor concentración de la renta y de la riqueza ha continuado a pesar de la crisis financiera y económica iniciada en 2007. Con más detalle, a finales de 2015 los hogares un 1% más ricos y un 0,5% más ricos acumulaban un 22,5% y un 17,5% de la renta, respectivamente, mientras que concentraban un 42% y un 35% de la riqueza, respectivamente.


Recientes estudios han constatado empíricamente el aumento constante de la desigualdad de la renta en los EE.UU. desde los años setenta del siglo XX [3]. Uno de los principales factores que explica este fenómeno son las diferencias en la composición de las rentas de los ricos y de los pobres. Desde el punto de vista estadístico, menos del 20% de los hogares norteamericanos tienen acciones, y estas familias son en su mayoría de clase alta. Y ello produce una dicotomía, ya que los ricos reciben la mayor parte de sus ingresos del mercado de valores (plusvalías, opciones sobre acciones y dividendos), mientas que la clase media y la clase pobre reciben la mayor parte de sus ingresos de las rentas del trabajo o de las pensiones. En última instancia, las clases altas se beneficiarían de los períodos de bonanza del mercado de valores, mientras que el resto de la población no [3].

La política monetaria no convencional de Flexibilización Cuantitativa introducida por la Reserva Federal para paliar los efectos de la crisis financiera ha impulsado el crecimiento de la economía de los EE.UU., pero a costa del aumento de la desigualdad de la renta y la riqueza. De hecho, tal y como se puede observar en el siguiente gráfico, el aumento extraordinario de la liquidez (activos totales de los bancos, línea roja) ha ido acompañado de un aumento paralelo sin precedentes de los precios de las acciones (índice S&P 500 de la Bolsa de Nueva York, línea azul).


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[1] Los datos provienen de Saez, E. y Zucman, G. (2016): “Wealth Inequality in the United States since 1913: Evidence from Capitalized Income Tax Data”, Quarterly Journal of Economics, Vol. 131, No. 2, May.

[2] Un excelente resumen de los trabajos y la metodología utilizada en los estudios de la desigualdad de la renta recientes puede verse en el artículo de Owyang, M. T. y Shell, H.G.  (2016): “Measuring Trends in Income Inequality", Federal Reserve Bank of St. Louis The Regional Economist, April, 24 (2), pp. 4-5.

[3] La evolución de la relación entre el índice de los precios de las acciones en la Bolsa de Nueva York (medidos por el índice S&P 500) y del coeficiente de Gini de los hogares de EE.UU. que aproxima la desigualdad de la renta, puede verse en Esteve, V. (6 de junio de 2016): "Desigualdad de la renta y evolución del mercado de valores en EE.UU., 1947-2013", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, http://vicenteesteve.blogspot.com.es/2016/06/desigualdad-de-la-renta-y-evolucion-del.html